Sostenibilidad en eventos: huella de carbono y retos ambientales del mundial 2026
La sostenibilidad en eventos ya no es solo una tendencia más, sino un componente esencial en la planificación y gestión de eventos. Cada vez más, organizadores, asistentes y aliados estratégicos buscan comprender el impacto de los eventos donde participan. En este contexto, la sostenibilidad no se limita a acciones aisladas, sino que implica una responsabilidad integral sobre el impacto del evento en todas sus etapas. Con el inicio del Mundial 2026 como telón de fondo de esta conversación, vale la pena preguntarse: ¿qué tan sostenibles podrían ser los megaeventos que movilizan al mundo entero?
Por:Vilma Estefanía Tapias Benítez
¿Qué es un evento sostenible?
Cuando hablamos de sostenibilidad en eventos no nos referimos simplemente a la decoración con materiales “eco”. En realidad, implica la adopción de un sistema de gestión estructurado que abarca todo el ciclo del evento, desde su planeación hasta su evaluación final. De acuerdo con Elisabet Zaragoza, entender qué implica la sostenibilidad en eventos es esencial para implementar medidas efectivas, especialmente en eventos con gran aforo y un elevado consumo de recursos. Un evento es sostenible cuando aborda, como mínimo estas tres dimensiones de forma integrada:
- Ambiental: Medición de emisiones, consumo (agua, energía, materiales), gestión de residuos.
- Social: Accesibilidad, seguridad, condiciones laborales en la cadena de proveedores, relación con las comunidades locales y respeto por los derechos humanos.
- Económica: Viabilidad, eficiencia operativa, compras responsables y gestión transparente.
La sostenibilidad en eventos no es solo aplicar prácticas aisladas es un sistema de gestión que abarca la planificación, ejecución y evaluación del evento para reducir impactos negativos y maximizar los positivos a lo largo de su ciclo de vida.
Medición: el corazón de la sostenibilidad en eventos
Un elemento esencial es la medición del impacto. Sin indicadores claros, resulta imposible evaluar resultados o implementar mejoras futuras ediciones, lo que convierte la medición en una herramienta clave de gestión. Según Carlos Moreno de la Universitat Oberta de Catalunya, para poder analizar el impacto de un evento es necesario definir objetivos alcanzables. Por ejemplo, utilizar productos de temporada, reducir el desperdicio mediante cálculos de consumo e identificación de preferencias, y permitir a los asistentes que se lleven la comida no consumida.
Los objetivos de economía circular también juegan un rol fundamental, ya que permiten que materiales, alimentos y recursos mantengan su valor el mayor tiempo posible dentro del sistema, evitando que se conviertan en residuos innecesarios.
Impacto ambiental de los eventos
Todos los eventos, independientemente de su tamaño generan impactos ambientales en sus distintas fases. Estos impactos están asociados al consumo energético, uso de materiales de construcción y suelo. También a las actividades logísticas como el transporte y la alimentación, y a la influencia que ejercen sobre los hábitos y comportamientos de los asistentes hacia el medio ambiente (por ejemplo, reciclaje, ahorro de agua).
De acuerdo con Elisabet, el impacto negativo ambiental se puede disminuir con la gestión de residuos. No solo es reciclar, sino de evitar en la mayor medida posible que se generen residuos, puesto que una vez producidos su impacto ambiental y económico es mucho mayor. Por ejemplo, para evitar los residuos alimentarios, la elección de ingredientes locales y de temporada mejora la frescura y calidad de los menús. También se puede ajustar las cantidades al perfil de los asistentes (preferencias dietéticas como alergias o vegetarianismo), esto evita la sobreproducción y el desperdicio, y por ende se reducen residuos y costes.
La sostenibilidad como ventaja estratégica
Hoy en día, la sostenibilidad en los eventos ya no responde únicamente a una cuestión reputacional, sino que se ha convertido en una exigencia estratégica. Asistentes, patrocinadores, instituciones y organismos reguladores demandan cada vez más coherencia, transparencia y compromiso real con el impacto generado. Esta presión ha impulsado también la aparición de marcos normativos y certificaciones que orientan hacia estándares más altos de sostenibilidad. Según Zaragoza, normas como la ISO 20121 ofrecen un marco para integrar la sostenibilidad y anticiparse a futuras exigencias.
No obstante, también hay que enfrentar el riesgo de greenwashing, especialmente cuando las acciones comunicadas no están respaldadas por resultados verificables. La sostenibilidad creíble se basa en la coherencia entre lo que se hace, lo que se mide y lo que se comunica. Elisabet Zaragoza recomienda que se promuevan acciones estructurales, medición y trazabilidad (indicadores), y transparencia (comunicar claramente lo que se hace y lo que todavía no se puede hacer). La comunicación es esencial para que la sostenibilidad tenga un impacto real. Con la creciente conciencia ambiental y social, ignorar esto puede hacer que un evento pierda relevancia, ya que la sostenibilidad impacta directamente en la percepción del público.
La sostenibilidad en todas las fases del evento
Un evento debe integrar la sostenibilidad desde su fase de planificación hasta el final. En la etapa previa, esto implica la selección de proveedores responsables, preferiblemente locales para reducir transporte y apoyar economías cercanas. También debe incluir criterios de sostenibilidad en los contratos y el diseño de una logística orientada a la optimización de recursos.
Durante la ejecución del evento, el enfoque se centra en el seguimiento continuo del consumo de energía, agua y la gestión de residuos (supervisión de sistemas de reutilización y separación de residuos), también se centra en la correcta implementación de las medidas previstas, apoyado por personal capacitado en sostenibilidad.
Finalmente, la fase posterior es clave para cerrar el ciclo de forma responsable. Incluye el desmontaje adecuado y ordenado de infraestructuras y la reutilización de materiales. Asimismo, la gestión de excedentes permite redistribuir o donar alimentos no consumidos y materiales reutilizables. Finalmente, la evaluación de resultados a partir de indicadores que permitan ver qué funcionó y qué puede mejorar. Esta evaluación convierte la sostenibilidad en un proceso de mejora continua, no en una acción puntual. Todos los eventos impactan al ambiente, no solo mientras se desarrollan, sino también antes y después. Por eso es importante un enfoque de mejora continua.
Errores comunes en la gestión de eventos sostenibles
En su artículo Elisabet menciona que uno de los errores más frecuentes es comunicar una sostenibilidad sin estar respaldada por acciones concretas o suficientes. Otro error habitual es la implementación de medidas aisladas sin una visión global del evento, un ejemplo la sustitución por materiales “verdes” sin analizar el ciclo de vida
También es común la falta de medición de indicadores básicos, como el nivel de residuos generados, materiales reutilizados o consumo de recursos, lo que impide evaluar resultados y aprender de la experiencia. Para esto no es necesario emplear sistemas demasiado complejos, solo basta con datos simples que permitan tomar mejores decisiones y evitar errores.
A esto se suma la subestimación de la complejidad logística de la sostenibilidad, especialmente cuando no se planifica desde el inicio, lo que puede generar fallos operativos y sobrecostos. Tampoco se puede tomar a la ligera la planificación, capacitación y coordinación con proveedores para cuestiones como los sistemas de reutilización, separación de residuos y gestión de excedentes. Evitar estos errores no solo disminuye el impacto negativo ambiental del evento, sino que la sostenibilidad deja de ser un discurso y se convierte en una herramienta real de gestión.
Mundial 2026: un laboratorio global de sostenibilidad
Este año se lleva a cabo la primera justa de verano trinacional (México, Estados Unidos y Canadá). Este megaevento representa una oportunidad para que el deporte más popular se pueda alinear con la agenda climática. Con 48 equipos y 104 partidos, la magnitud del torneo incrementa de forma significativa su huella ambiental en comparación con ediciones anteriores.
Pablo Necoechea destaca que según la organización Scientists for Global Responsibility (SGR), la Copa Mundial 2026 podría emitir más de 9 millones de toneladas de CO₂ equivalente (MtCO₂e), lo que la convertiría en la más contaminante de la historia. El evento de 2022 solo generó aproximadamente 5.25 MtCO₂e, según la federación organizadora del evento. Seis del total de estadios del Mundial 2026, enfrentan altas exposiciones al calor extremo, además la dispersión geográfica eleva la huella de carbono del transporte. En este sentido, es fundamental diseñar estrategias de movilidad sostenible
De acuerdo con Carolina Ponce, el principal factor detrás de la enorme huella de carbono estimada es la expansión masiva de los viajes en avión. Alejandro Changeur, un canadiense que trata de mantener un equilibrio entre su pasión por el fútbol y la conciencia ambiental, y se ha cuestionado si no debe viajar para ver los partidos, y en lugar de eso, seguir el torneo por televisión. No es la experiencia ideal, pero al menos reduce el impacto ambiental en un megaevento cuya escala obliga a elegir entre pasión deportiva y responsabilidad climática.
Según la revista Mercado, las ciudades anfitrionas cuentan con distancias que en algunos casos superan los 4,000 kilómetros. Se estima que solo los viajes en avión podrían representar más de 7 millones de toneladas de CO2e del total proyectado. Además, aunque la mayoría de los estadios ya existen, la operación intensiva del evento implica un consumo elevado de recursos.
Frente a este gran impacto futuro, Pablo resalta que la federación organizadora ha propuesto una estrategia de sostenibilidad basada en reducción de emisiones, uso de energías renovables, gestión de residuos y optimización del transporte. No obstante, su efectividad depende de la implementación real de estas medidas y de la existencia de mecanismos de seguimiento transparentes.
Con esta estrategia de sostenibilidad se espera que la cita mundialista de 2026 deje un “legado positivo” en las ciudades sede. Carolina destaca las líneas centrales del plan, se encuentra la infraestructura y operaciones más sostenibles en estadios y sedes temporales (estándares de construcción). También promover el transporte público, usar vehículos de bajas emisiones y optimizar rutas aéreas y terrestres para eliminar desplazamientos innecesarios. La federación más importante de football también ha anunciado programas de compensación de carbono y medidas de eficiencia energética.
Uriel Gámez de la Alianza Alimentaria menciona que la industria del fútbol produce alrededor de 66 millones de toneladas de CO2 al año. El fútbol tiene un amplio potencial dado su alcance global y su capacidad para inspirar el cambio. La alimentación sostenible es una jugada pertinente que responde a esta necesidad. El consumo de alimentos de origen vegetal en los menús de los eventos deportivos tiene un impacto ambiental mucho menor que los de origen animal. En el portal de Razón de México se añade que el modelo basado en agua embotellada se puede sustituir con alternativas como sistemas de purificación en sitio. Esto, teniendo en cuenta que los eventos deportivos a gran escala pueden generar miles de botellas en pocas horas.
Estrategias de sostenibilidad de las ciudades anfitrionas
En el portal de la Alianza Alimentaria, se destaca que el 96 % de los aficionados mexicanos, el 90 % de los canadienses y el 87 % de los estadounidenses creen que el Mundial debería ser un modelo global de sostenibilidad en el contexto del deporte. A nivel local, distintas ciudades anfitrionas han desarrollado iniciativas propias.
Ponce menciona buenas prácticas en los Estados Unidos, por ejemplo, en Houston, el comité anfitrión de la justa veraniega de este año se comprometió a abastecer con electricidad 100 % renovable los principales sitios oficiales del torneo y a aplicar medidas de eficiencia energética. En Atlanta, el estadio sede cuenta con más de 4,000 paneles solares instalados. En Seattle el recinto que albergará los partidos cuenta con programas de sostenibilidad que permiten desviar entre el 90 % y el 95 % de los residuos del vertedero mediante reciclaje y compostaje.
Según Necoechea, en México, el Mundial se ha convertido en una plataforma para impulsar proyectos de sostenibilidad ambiental mediante tres frentes: Energía y movilidad limpias, economía circular (construcción con materiales reciclados, campañas de cero residuos), y transparencia con métricas e indicadores que midan el impacto ambiental.
Como se destaca en el portal de dpl news, México busca consolidarse como un referente de sostenibilidad con su iniciativa “Mundial Verde”, que articula innovación tecnológica y movilidad de bajas emisiones. En la capital mexicana se destaca la Ruta Quetzalcóatl, un corredor eléctrico de 29 kilómetros que conecta el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con el Estadio sede. También se promueven energías limpias mediante bonos verdes, mejoras en iluminación y la modernización tecnológica en sistemas de agua y drenaje.
En Monterrey, la agenda se enfoca en resolver retos estructurales como la calidad del aire y el estrés hídrico. El gobierno de Nuevo León y el municipio de Monterrey ejecutan proyectos de transporte inteligente y el Estadio de la ciudad es un referente en eficiencia energética y uso responsable de recursos. Por su parte, Guadalajara llega al Mundial con estrategias de urbanismo sostenible y economía circular (políticas contra plásticos de un sólo uso y mejoras en la infraestructura para el ciclismo). Omar Carrillo destaca que el Estadio anfitrión en la ciudad recibió cuatro certificaciones ISO internacionales al mismo tiempo de cara al Mundial 2026: ISO 9001, ISO 14001, ISO 45001 y la ISO 20121.
Bajo el lema “Con juego limpio el planeta gana”, el portal El Economista destaca estrategias como Botanas Locales, Justas y Saludables para impulsar el consumo del nopal, que se distribuirá en los festivales futboleros, zonas planeadas para ver los partidos y tiendas de autoservicio del Centro Histórico. Además, los apicultores de la zona chinampera de Xochimilco proveerán mieles de cortesía a hoteles participantes como bienvenida oficial. El área del Zócalo (operará del 11 de junio al 19 de julio para 55,000 personas diarias) usará materiales reciclados en decoración, paneles solares, recipientes biodegradables y vasos conmemorativos para disfrutar de los juegos.
También se puede mencionar la campaña “Gol por el Ambiente”, impulsada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) rumbo al Mundial de 2026. Esta campaña está relacionada con la implementación de la nueva Ley General de Economía Circular. Según el subprocurador de prevención ambiental de la Profepa, Alberto Rojas Rueda, la campaña puede gestionar de manera circular más de 15,560 kilogramos de plásticos y 3,680 kilogramos de textiles.
Finalmente, el Mundial 2026 también abre un debate sobre la diferencia entre sostenibilidad real y narrativa institucional. La verdadera sostenibilidad no se mide por los discursos, sino por la existencia de datos verificables, indicadores medibles y mecanismos de gobernanza que permitan evaluar el impacto de forma objetiva. Según Adriana Ibarra, la sostenibilidad no puede limitarse a pequeños gestos simbólicos, tiene que formar parte del diseño operativo desde el inicio.
En el caso del Mundial 2026, el riesgo no está en hablar de sostenibilidad, sino en hacerlo sin sustento. Un torneo que movilizará millones de personas genera expectativas tan altas como su impacto. Si no existe una estrategia clara detrás de las promesas ambientales, el discurso verde se convierte en un desgaste reputacional. Hay que tener en cuenta que la industria de eventos enfrenta una presión creciente que demanda cada vez más evidencia y métricas, y menos declaraciones. La sostenibilidad deja de ser un mensaje para convertirse en una estructura de gestión. El Mundial 2026 no solo será una celebración del deporte, sino también una prueba real de qué tan lejos podemos llegar en la forma de organizar los eventos del planeta.
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Autor
Vilma Estefanía Tapias Benítez
Consultora de marketing Cámara Verde de Comercio capítulo de Colombia, Investigadora en sostenibilidad
Referencias
- Carrillo, O. (2026). Estadio Akron hace historia de cara al Mundial 2026 con certificaciones. TUDN. https://www.tudn.com/futbol/liga-mx/chivas-obtiene-cuatro-certificaciones-iso-al-mismo-tiempo
- Environmental | Event impacts. https://www.eventimpacts.com/impact-types/environmental
- Gámez, U. (2026). El Mundial puede combatir al cambio climático. Alianza Alimentaria. https://alianzaalimentaria.org/blog/sostenibilidad-en-el-mundial-de-futbol
- Ibarra, A. (2026, 4 marzo). Mundial de Fútbol 2026 sostenibilidad que trascienda el torneo. Factor Meetings. https://factormeetings.com/mundial-de-futbol-2026-sostenibilidad-que-trascienda-el-torneo/
- Lázaro, E. (2026). Ciudad de México lanza plan de economía circular rumbo al Mundial de futbol. El Economista.https://www.eleconomista.com.mx/estados/ciudad-mexico-lanza-plan-economia-circular-rumbo-mundial-futbol-20260415-808957.html
- Moreno, C. (2024). Sostenibilidad en eventos: de la preocupación por el impacto ecológico a la responsabilidad social y económica. Todo Comunica. https://blogs.uoc.edu/comunicacio/es/sostenibilidad-en-eventos/
- Mundial llega con costo alto para la circularidad. (2026). La Razón de México. https://www.razon.com.mx/negocios/2026/03/30/mundial-llega-con-costo-alto-para-la-circularidad/
- Navarro, D. (2026). México acelera su estrategia para un Mundial 2026 más sostenible | DPL News. DPL News. https://dplnews.com/mexico-acelera-su-estrategia-para-un-mundial-2026-mas-sostenible/
- Necoechea, P. (2025). El Mundial 2026: un gol pendiente con el planeta. EGADE Ideas. https://egade.tec.mx/es/egade-ideas/opinion/el-mundial-2026-un-gol-pendiente-con-el-planeta
- Ponce, J. C. (2026). La Copa Mundial de la FIFA 2026 tiene un plan ambiental que plantea reducir emisiones y los impactos locales. Yale Climate Connections. https://yaleclimateconnections.org/2026/03/la-copa-mundial-de-la-fifa-2026-tiene-un-plan-ambiental-que-plantea-reducir-emisiones-y-los-impactos-locales/
- Yañez, B. (2026). La economía circular de las empresas mexicanas se pone a prueba antes del Mundial con campaña de la Profepa. ADNPolítico. https://politica.expansion.mx/mexico/2026/05/21/gol-por-el-ambiente-profepa-economia-circular-mundial-2026
- Zaragoza, E. (2026). Sostenibilidad en eventos: guía práctica completa 2026. Ecogots. https://www.ecogots.com/sostenibilidad-en-eventos/?srsltid=AfmBOopyaZrwLYWVVZ_d3k7su2LmvG7Ix4MxkoQv-RpIw8fH6GboDF9

