Tejiendo Saberes: El Impacto Ecológico y Social en la Obtención de Fibras Artesanales
Las manos que entrelazan la naturaleza resguardan uno de los legados más antiguos de la humanidad: el conocimiento tradicional sobre el entorno botánico. En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, resulta indispensable visibilizar cómo los saberes ancestrales transforman la biodiversidad en cultura material a través de la artesanía. Este artículo expone los complejos procesos técnicos y biológicos implicados en el aprovechamiento de los recursos vegetales, analizando la fina línea que separa el uso milenario de estas especies de las presiones comerciales que hoy amenazan tanto a los ecosistemas como a las comunidades que dependen de ellos.
Por Vilma Estefanía Tapias Benítez
Existe una gran variedad de plantas usadas para uso artesanal, ya que con sus fibras es posible hacer cestería, amarres, tintes naturales, estructuras vegetales para la elaboración de accesorios decorativos y personales como collares, anillos e instrumentos de la vida cotidiana (herramientas de trabajo, cucharas, entre otros). Según Carolina Hurtado y otros autores, en su artículo reconocen que la mayor parte de las especies utilizadas en esta actividad son silvestres y es evidente que existe presión sobre ellas por la destrucción de los ecosistemas naturales, sobreexplotación y prácticas inadecuadas, lo que conlleva a una amenaza para la actividad de los grupos de artesanos, a su herencia cultural y a la riqueza vegetal.
En cuanto a la sobreexplotación de los recursos, no solamente los artesanos perciben las amenazas generadas, sino que también, la sociedad en general es afectada por el riesgo de agotamiento de recursos naturales, pues la sobreexplotación es cada vez es mayor y se evidencia una gran cantidad de efectos negativos en la salud humana y de los ecosistemas como la contaminación del agua, la atmósfera y el suelo debido a procesos de producción industrial y consumo masivo de las empresas. Por las razones anteriormente mencionadas se deben tomar acciones al respecto.
Estas especies han sido utilizadas por los seres humanos desde hace milenios, debido a la búsqueda de materiales para construir viviendas, elaborar vestidos, transportar alimentos, elaborar artefactos de cacería, redes para pescar o esteras para dormir. Actualmente son las sociedades indígenas las que continúan con estas prácticas. De acuerdo con Linares y otros autores, descubrir una especie útil, implica reunir la fibra, cómo y cuándo debe ser extraída la materia prima, de qué manera debe ser transformada y cómo debe ser tejida para elaborar un artefacto ideal. Existen especies como el algodón, fique, bejucos, esparto, cañas, palmas y juncos que son utilizadas a nivel industrial de gran importancia.
Este mes se celebra el Día Internacional de los Pueblos Indígenas (9 de agosto), el cual nos invita a visibilizar la precariedad que viven estas poblaciones y la necesidad de salvaguardar sus formas de vida. Un pilar de su identidad es la conexión con la biodiversidad a través de la artesanía. En este artículo, se analiza el proceso de extracción de fibras vegetales a partir de distintas estructuras botánicas. No obstante, esta práctica sostenible original se encuentra amenazada por la presión comercial externa. La alta demanda actual de materias primas para las artesanías rompe el equilibrio de las poblaciones de plantas silvestres, acelerando la pérdida de recursos vegetales esenciales. Consecuentemente, se pone en riesgo a las propias comunidades, que dependen enteramente de esta producción para resolver sus necesidades básicas y asegurar su bienestar sociocultural.
En primer lugar, una fibra muy utilizada para las artesanías es el fique o cabuya. Para aprovechar esta fibra, Natalia Domínguez menciona que las fibras vegetales que se obtienen del fique tienen la ventaja de ser biodegradables, además de su utilidad en la elaboración de diversas artesanías y otros aspectos como refuerzos de materiales de construcción, tales como vigas, columnas y tejas, entre otros.
Según un artículo del portal Eurofique, se realiza el corte de la hoja, el cual debe ser recto y cerca del tallo. Luego se lleva a cabo el desfibrado, que consiste en separar la corteza de las hojas de las fibras de fique que están en su interior, luego extraer el jugo de fibra natural de fique y finalmente se lava con abundante agua para quitar el color verdoso para obtener un color amarillo que se vuelve blanco al secarse. El lavado se debe realizar en tanques para evitar la contaminación de las aguas. En el portal también se menciona el escarmeneado se despegan y desenredan las fibras, donde se pasa el fique seco a través de un cepillo de clavos para ser limpiado y peinado. Este procedimiento también se puede realizar con máquinas. Los pasos abarcan el tinturado, hilado, tejido y engomado, para obtener el producto final, las telas.
De acuerdo con Linares y otros autores, las hojas se cortan de abajo hacia arriba del tronco, con cuchillo o machete, cuando la planta tiene cerca de un metro de altura. Esto se realiza cada 18 meses, ni antes ni después, para asegurar fibras de buena calidad. Una vez cortadas las hojas, se separan aquellas en buen estado, (utilizadas para obtener fibras), de las que se encuentren en mal estado (maltratadas, quebradas, manchadas), y que no serán utilizadas. Con el cuchillo se eliminan las espinas y luego se adelgazan las hojas buenas para introducirlas sin dificultad en la máquina desfibradora. Para iniciar la elaboración de cualquier artesanía, se requiere que las fibras sean de la mejor calidad: secas, blancas y sin manchas, muy largas, sueltas y libres.
De la palma de cera, que es considerada la palma más alta del mundo, se extrae la cera para fabricar velas, jabones y/o cosméticos, con la madera se construyen canales de agua, cercas, puentes peatonales u objetos ornamentales para parques y plazas. Además, Carolina Cocomá en su trabajo de grado menciona que de los cogollos u hojas más jóvenes de la palma se extraen las fibras para ponerlas a hervir en agua y secarlas al sol. Posteriormente, se cortan las fibras longitudinalmente para obtener tiras delgadas, estas se tejen entre sí y luego se usan para coser productos como sombreros, bolsos o tapetes, entre otros. Las hojas de la palma de cera no sólo son utilizadas para la elaboración de artesanías, sino también para propósitos religiosos durante el Domingo de Ramos. Según Fernando Umaña, autor en el portal del periódico El Tiempo, hoy cortar palmas es un atentado contra la ecología, pues constituyen la base de la alimentación de un sinnúmero de animales. Por ejemplo, la palma de cera es el hábitat del loro orejiamarillo (a punto de extinguirse).
Otra fibra de amplio uso es el mimbre, de acuerdo con Linares, el procesamiento se inicia con el descortezado, que se hace en forma manual con herramientas rudimentarias. Las varas de mimbre en agua para que no se deteriore su calidad de coloración. Luego se colocan las varas por 1 o 2 horas al sol y se finaliza con un secado a la sombra. Una vez secas, se almacenan en lugares frescos a una temperatura de 11 a 12° C. Al momento del corte, se clasifican las varas de mimbre y después se secan y se reclasifican según su tamaño. Las más grandes sirven como insumo para la estructura de las obras y las más pequeñas para tejidos.
Podemos ver las diferentes aplicaciones que tienen las fibras vegetales, no obstante, estos procesos de extracción de fibras vegetales tienen sus problemas. Linares y otros autores reconocen que hay efectos nocivos para la salud de los campesinos que trabajan con fique como problemas respiratorios debido al polvo y aserrín generado en el proceso de desfibrado, alergias, comezón, y enrojecimiento de la piel.
Además, Cocomá añade que existe poca mano de obra bien capacitada en este oficio, lo cual incide en una menor calidad y cantidad de los productos. La extracción de fibras vegetales ha sido usado y manejado principalmente por campesinos pobres, y en general la actividad artesanal es desarrollada por mujeres cabezas de familia. La mayoría de estos artesanos, muchas veces, tienen que emprender largos viajes en busca de la materia prima. Esto debido a que ellos no son propietarios de la tierra y tienen que pedir permiso a los dueños, lo que hace que muchos artesanos se vean obligados a abandonar la actividad artesanal.
Linares manifiesta que hay información relacionada con los volúmenes, precios y cadenas de comercialización de la materia prima. El desajuste entre la demanda comercial de artesanías y la disponibilidad de materias primas (obtenidas principalmente de flora silvestre) pone en riesgo la estabilidad de estas poblaciones vegetales. Esta sobreexplotación agrava la pérdida de recursos botánicos esenciales para los artesanos, quienes dependen económicamente de la manufactura de estos bienes para cubrir sus necesidades básicas y promover su desarrollo sociocultural.
Cocomá añade que el sector artesanal también se encuentra amenazado porque los bosques y selvas, donde están la mayoría de las especies empleadas en artesanías, están siendo eliminados por la tala indiscriminada, para dar pasos a otros proyectos macroeconómicos. Dado lo anterior, el buen uso y manejo de nuestros bosques y selvas, es esencial no sólo para mantener la actividad artesanal, sino también para mantener la vitalidad de nuestros ecosistemas.
A modo de conclusión, la producción de objetos a base de fibras naturales, como el fique, la palma de cera o el mimbre, va mucho más allá del valor estético o utilitario; representa la subsistencia económica y la resistencia cultural de los pueblos indígenas y comunidades campesinas. Salvaguardar esta herencia exige transitar con urgencia hacia políticas de comercio justo y modelos de gestión forestal sostenible que frenen la tala indiscriminada y la sobreexplotación de recursos naturales. Proteger la biodiversidad y dignificar las condiciones laborales de sus creadores no es solo una deuda histórica de equidad social, sino la única vía posible para garantizar que el arte de tejer la identidad no desaparezca junto con los bosques.
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Autor
Vilma Estefanía Tapias Benítez
Consultora de marketing Cámara Verde de Comercio capítulo de Colombia, Investigadora en sostenibilidad
Referencias
Cocomá C. Uso y manejo de la palma real (attalea butyracea) para la elaboración de artesanías en el departamento del Tolima. (2010). Trabajo de grado. Pontificia Universidad Javeriana. https://repository.javeriana.edu.co/items/8ab97d60-165b-4439-997a-e7a479ebc6c2
Domínguez, N. A. (2013). El fique, fibra natural que construye sociedad. Actas de Diseño.
Día Internacional de los Pueblos Indígenas. (2025). Unesco.org. https://www.unesco.org/es/dia-internacional-de-los-pueblos-indigenas
Eurofique. (2023, 30 junio). Fique y su proceso de transformación – Eurofique. https://eurofique.info/fique-y-su-proceso-de-transformacion/
Hurtado, C. F., Pinto, D. M., & Cerón, E. C. (2011). Plantas útiles para la elaboración de artesanías en el departamento del Cauca (Colombia). Boletín Científico Centro de Museos, Museo de Historia Natural, 15(2), 40-59. http://www.scielo.org.co/pdf/bccm/v15n2/v15n2a03?%5Cnhttp://www.scielo.org.co/
Linares, E. Galeano, G. García, N. Figueroa, Y. (2008). Fibras vegetales utilizadas en artesanías en Colombia. Artesanías de Colombia S.A. Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Instituto de Ciencias Naturales, Facultad de Ciencias, Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá. https://repositorio.artesaniasdecolombia.com.co/bitstream/handle/001/9672/INST-D%202008.%20156.pdf?sequence=1
Mejía, F. U. (2024, 25 marzo). ¿Por qué compran palmas el Domingo de Ramos en Semana Santa? El Tiempo. https://www.eltiempo.com/vida/religion/por-que-compran-palmas-el-domingo-de-ramos-en-semana-santa-3327594

