Economía circular y conservación del suelo: estrategias para proteger un recurso esencial
Generalmente, cuando se habla de economía circular, la atención se suele centrar en el reciclaje, la reutilización o la eliminación de residuos. No obstante, también desempeña un rol clave en la conservación de los recursos naturales como el suelo, un elemento fundamental para la producción de alimentos, la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas. En el marco del Día de la Conservación del Suelo, que fue celebrado el 7 de julio, vale la pena reflexionar sobre cómo las estrategias circulares pueden contribuir a proteger y regenerar nuestros suelos.
Por Vilma Estefanía Tapias Benítez
Importancia de la conservación del suelo
De acuerdo con el portal de Diario Sustentable, cada julio desde el año 1963 se conmemora el Día Internacional de la Conservación del Suelo con el objetivo de continuar con el propósito de Hammond Bennett, un científico estadounidense que demostró la importancia de cuidar los suelos. Siguiendo su legado, celebramos ese día para concientizar sobre su importancia y fragilidad. En su artículo Ana Revelo, reconoce que el suelo cumple un rol crucial, ya que es la base para producir muchos alimentos, el soporte de los ecosistemas y una fuente de materias primas en diversas industrias. Para asegurar su conservación a largo plazo, es imprescindible adoptar alternativas sostenibles, como la economía circular.
Economía circular: más allá del reciclaje
En el contexto de la conservación del suelo, la economía circular abarca prácticas agrícolas sostenibles que responden a cuestiones como ¿qué podemos hacer con los residuos que emergen después de una cosecha? y ¿cómo se pueden aprovechar? La economía circular no es solo una moda ambientalista, es un concepto de producción que además de cuidar la salud de nuestros suelos, es un buen negocio que brinda muchos beneficios económicos como la comercialización de los desechos de la cosecha, creación de nuevos empleos y aportes a la economía local.
Gracias a la economía circular, se pueden aprovechar los subproductos generados al convertirlos en insumos valiosos para la conservación del suelo. Odalys Bárbara y otros autores en un artículo de la revista Espacios manifiestan que la economía circular para la conservación del suelo debe cumplir tres pilares clave: En primera instancia, la planificación productiva, donde se planea la siembra y se hace un estimado de la cosecha. En segundo lugar, la organización productiva, donde intervienen los procesos agroecológicos productivos. Por último, la aplicación productiva, que se refiere a la preparación del suelo para la próxima cosecha, haciendo uso de herramientas de economía circular.
¿Cómo puede contribuir la economía circular a la conservación del suelo?
Siguiendo a Ana Revelo, hay muchas prácticas sostenibles para reducir el impacto negativo en los suelos, por ejemplo, la rotación de cultivos, la gestión de residuos, el uso de fertilizantes orgánicos, y la implementación de sistemas de riego eficientes para mitigar la erosión del suelo y la pérdida de nutrientes. Rodrigo Silva en su artículo menciona otras estrategias, que incluyen la preservación de la biodiversidad a través de la diversidad de cultivos y la conservación de hábitats naturales en las zonas de producción, y la restitución de nutrientes al suelo mediante el compostaje.
Beatriz Gutiérrez y otros autores hacen referencia a un concepto nuevo que se conoce como agricultura circular, allí el suelo sano es la base de todo, ya que es esencial para las plantas, limita las pérdidas de nitrógeno al aire y al agua, absorbe CO2 y otros gases GEI, entre muchos más beneficios. De acuerdo con el reporte de Kotyal, dentro de la agricultura circular existen varias estrategias, las cuales se describen a continuación:
- Reciclaje de nutrientes: En los modelos agrícolas lineales, las pérdidas de nutrientes se producen debido a los desechos, la erosión del suelo o la escorrentía. Por el contrario, la agricultura circular hace énfasis en la retención y reutilización de estos nutrientes para cerrar el ciclo de nutrientes. Esto se logra mediante el compostaje y la integración de cultivos y ganado. Los materiales orgánicos, se transforman en fertilizantes orgánicos o enmiendas del suelo. Esto reduce la dependencia de los fertilizantes sintéticos y reduce la lixiviación de nutrientes. Los desechos de los animales reponen el suelo con nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y potasio, así se mantiene la productividad del suelo. Asimismo, el uso de cultivos como leguminosas, ayuda a fijar nitrógeno en el suelo, mejorando su fertilidad sin necesidad de fertilizantes sintéticos.
- Policultivos: Esta estrategia hace referencia al cultivo de múltiples cosechas en un mismo espacio. Este abordaje promueve la biodiversidad y la creación de un ecosistema equilibrado. Las diferentes especies vegetales pueden interactuar de tal manera, que logran reducir las poblaciones de plagas, aumentar la producción de nutrientes y mejorar la estructura del suelo.
- Gestión de residuos: Los residuos vegetales, como tallos o ramas podadas pueden dejarse en la zona superficial del suelo como mantillo para ayudar a retener la humedad y suprimir las malas hierbas. Los restos del cultivo también pueden ser procesados con una trituradora y, luego, incorporados al suelo mediante un rastraje. Así se produce una descomposición por la acción de los microorganismos del suelo, lo que se traduce en un aumento de la actividad microbiológica y la disponibilidad de nutrientes.
- Agroecología: Esta estrategia promueve prácticas como la rotación de cultivos y el cultivo intercalado, los cuales logran interrumpir los ciclos de plagas y enfermedades, mejoran la salud del suelo y potencian los servicios ecosistémicos.
- Permacultura: Es una filosofía que prioriza la interconexión de plantas, animales, suelo y agua. Al centrarse en estas relaciones, se pueden utilizar eficazmente los recursos y minimizar los residuos. La permacultura enfatiza las prácticas de bajo insumo y regenerativas que mejoran la fertilidad y la productividad del suelo. La ubicación estratégica de las plantas optimiza la luz solar y el acceso al agua. Y la incorporación de plantas perennes reduce la alteración del suelo y mejora su salud con el tiempo.
- Agrosilvicultura: Es una práctica que combina árboles o arbustos con la producción agrícola y ganadera. Los árboles desempeñan un rol crucial al mejorar la calidad del suelo mediante el ciclo de nutrientes, brindar hábitat para insectos beneficiosos y actuar como cortavientos para reducir la erosión del suelo. Los árboles también ayudan a regular la humedad del suelo, prevenir la escorrentía y mitigar los impactos de fenómenos climáticos extremos.
- Agricultura regenerativa: Este enfoque enfatiza técnicas como la mínima alteración del suelo (cultivos sin labranza), los cultivos de cobertura y la integración del ganado en los cultivos. Al hacer hincapié en el aumento de la materia orgánica del suelo, la agricultura regenerativa mejora la salud del suelo, la retención de agua y el ciclo de nutrientes. Los cultivos de cobertura previenen la erosión del suelo.
Al integrar estás prácticas anteriormente descritas, se pueden crear sistemas agrícolas resilientes que imitan los ecosistemas naturales y fomentan la sostenibilidad a largo plazo. También mejoran la salud del suelo, puesto que se centran en el ciclo de nutrientes y en la disminución de los insumos químicos. Los suelos sanos son más resistentes a las sequías e inundaciones y pueden almacenar más carbono, algo que contribuye positivamente a la mitigación del cambio climático.
De acuerdo con un artículo del portal Blueberries Consulting, aunque estás prácticas proyectan resultados prometedores, hay que tener cuidado al calcular las cantidades, por ejemplo, una cantidad excesiva de rastrojo conlleva a probar cuando hay altos contenido de carbono en detrimento del contenido de nitrógeno. Y para el caso de la rotación de cultivos, hay una serie de técnicos para garantizar su éxito:
- Seleccionar cultivos que aporten nutrientes y extractivos.
- Incluir leguminosas por su aporte de nitrógeno,
- abonos verdes y cultivos con diferentes sistemas radiculares.
- Separar en espacio y tiempo los cultivos que presentan propensión a similares enfermedades, plagas o malezas.
- Seleccionar cultivos con exigencias nutricionales diferentes, pero con requerimientos similares de pH.
Además, según un artículo del portal de Arvensis Agro, dentro de la economía circular para la conservación del suelo existen otras prácticas emergentes como el uso de hongos. Por ejemplo, el sustrato de hongos gastado (se considera un producto de desecho) se puede utilizar como abono.
La conservación del suelo no es solo responsabilidad del sector agrícola
Hidalgo y otros autores publicaron un estudio que demuestra que un suelo industrial afectado por fuel podría remediarse a través de un tratamiento térmico basado en la inyección de un excedente de vapor de agua. No solo el sector agrícola, otros agentes contaminantes del suelo incluyen sustancias químicas involucradas en diversos procesos y actividades industriales (agroquímicos, residuos y los productos derivados del petróleo). La presencia de estas sustancias conduce a una problemática ambiental preocupante de contaminación de suelos y aguas subterráneas.
Ana Revelo añade que la minería también maltrata nuestros suelos, por eso es pertinente la acción de la economía circular. Existen prácticas de minería responsable, como la reutilización y el reciclaje de materiales, las cuales permiten reducir la extracción de recursos naturales y la generación de residuos. Adicionalmente, la restauración y rehabilitación de las áreas mineras afectadas puede ser una estrategia efectiva para recuperar la funcionalidad del suelo y los ecosistemas afectados.
A modo de conclusión, la conservación del suelo es un desafío compartido que requiere la participación de muchos sectores, no solo el agrícola. La economía circular ofrece estrategias para avanzar hacia modelos de producción y consumo más responsables, en los que los residuos se transforman en recursos valiosos y los procesos buscan regenerar, en lugar de agotar, los ecosistemas. En fechas como el Día de la Conservación del Suelo, recordar el valor de este recurso es también una oportunidad para impulsar acciones que contribuyan a un futuro más sostenible y circular.
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Autor
Vilma Estefanía Tapias Benítez
Consultora de marketing Cámara Verde de Comercio capítulo de Colombia, Investigadora en sostenibilidad
Referencias
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Gutiérrez, B. E. O., Forero, R. G., Lizarazo, J. C. F., & Nieto, V. G. (2021). Agricultura circular: una estrategia sostenible para impulsar el agro colombiano. Revista de la Universidad de La Salle, 1(87), 197-213.
Hidalgo, A. O., Pallí, N. B., Sánchez, S. L., & Masdeu, A. A. (2020). Economía circular en la remediación de suelos contaminados por fuel. Industria química, (81), 46-51.
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