LIDERAZGO SOSTENIBLE: DE UNA PRACTICA ORGANIZACIONAL A UN IMPERATIVO SOCIAL
Hace más de cuatro décadas tomé una decisión que cambió mi vida: elegí hacer estudios de posgrado en Estados Unidos que me introdujeron a la evaluación del impacto social y ambiental de los proyectos de desarrollo. El término “sostenibilidad” aún no se había inventado.
Yo venía de trabajar en Colombia asesorando a asociaciones de campesinos que recibían el apoyo de la Federación de Cafeteros para diversificar su producción más allá del café. Se trataba de incrementar sus ingresos a como diera lugar y sin preocuparse por los costos de hacerlo: la Federación tenia amplios recursos financieros y se podía dar el lujo de darle a esas asociaciones asistencia técnica, créditos blandos, instalaciones, equipos, vehículos y hasta gerentes para el manejo de sus operaciones de producción, procesamiento y comercialización de productos diferentes al café en las llamadas zonas de diversificación.
Estaba de moda la “revolución verde”, es decir, el uso de semillas mejoradas, la tecnología agroquímica y los sistemas de riego para aumentar la productividad del campo. La prioridad era aumentar la oferta de alimentos exportables y de productos agrícolas industrializables, no proteger la naturaleza, evitar daños ambientales ni mucho menos hacer más accesibles los alimentos a la población de bajos ingresos.
Cuando empecé mis estudios de posgrado, yo quería entender por qué a pesar de todas esas ayudas de parte del gremio que los había organizado, los campesinos no habían mejorado significativamente su calidad de vida y se habían vuelto dependientes de una burocracia asistencialista. A medida que avancé en la búsqueda de respuestas, cuestioné el modelo mismo de asistencia técnica, financiera y comercial que los campesinos recibían. Ya habían surgido los primeros ambientalistas que miraban con recelo la experimentación genética, el uso indiscriminado de agroquímicos y las políticas de fomento de las exportaciones agrícolas con demérito de la oferta de alimentos para la subsistencia de la población de bajos ingresos (incluídos los campesinos mismos).
Fue así como descubrí el mundo de la “tecnología apropiada” y la “economía a escala humana”, conceptos precursores de algunas de las prácticas de sostenibilidad de hoy en día. Investigué y di consultoría en esa época acerca del posible papel de las energías renovables en el desarrollo rural en el contexto de Estados Unidos y Latinoamérica. También examiné la influencia de las políticas económicas y el cambio tecnológico sobre la distribución del ingreso. Me enfoqué particularmente en la capacidad de negociación de los trabajadores sindicalizados y su efecto sobre el bienestar del conjunto de la población.
A mi regreso a Colombia, mi vinculación a la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes como profesor e investigador me llevó en otra dirección, la de la administración de grandes proyectos de infraestructura minero-energética y de la gerencia de recursos humanos en organizaciones empresariales y del sector público. Ambos frentes tenían algo en común: los retos del liderazgo y de su relacionamiento con el entorno social, político, económico y tecnológico.
Muy rápidamente descubrí la respuesta a la inquietud que me había llevado a elegir mi área de profundización en los posgrados: la continuidad de la pobreza y las desigualdades en la sociedad latinoamericana eran función directa de las estrategias de desarrollo adoptadas por un liderazgo no incluyente a nivel empresarial, de las agencias estatales, la banca multilateral y las ONGs. La nueva pregunta que me surgió fue qué podía hacer yo para contribuír como académico, consultor y emprendedor socio-ambiental a cambiar esta situación.
En las últimas tres décadas me he dedicado a explorar respuestas a esa nueva pregunta apoyando emprendimientos, empresas y organizaciones en países latinoamericanos tan disímiles como México, Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá, República Dominicana, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Argentina y Brasil.
A lo largo de ese proceso entré a formar parte de redes globales de origen sueco y norteamericano (www.milinstitute.se, www.limglobal.net y www.usgreenchamber.com) que han adaptado modelos de liderazgo compartido, aprendizaje organizacional e innovación y transferencia tecnológica a diversos contextos culturales para la solución de retos estratégicos de negocios en armonía con la conservación y regeneración de la naturaleza y la inclusión social. También co-fundé y continuo liderando en Latinoamérica sus organizaciones hermanas: www.limlatam.co y www.camaraverde.org.
He tenido el privilegio de compartir con colegas que no solo han avanzado el pensamiento del “liderazgo sostenible” sino que han promovido su aplicación en grandes empresas multinacionales y domésticas, el ecosistema de emprendimiento de impacto, organizaciones no gubernamentales, entidades multilaterales, como el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la CAF y el Global Green Growth Institute (GGGI) y en medios académicos vinculados a PRME, iniciativa de Naciones Unidas para la educación en principios gerenciales responsables.
¿Y en qué consiste el “liderazgo sostenible” del que hago mención? Nadie mejor que mi colega Isabel Rimanoczy, psicóloga y Ph.D. en educación de origen argentino y residente en Estados Unidos, para explicarlo a través del libro basado en su tesis doctoral de Columbia University (*). Dice Isabel: “Me pregunté qué pasa con los líderes empresariales que aparecen en las noticias todos los días. Acaso son conscientes del impacto que sus decisiones tienen sobre el ambiente y las comunidades que los rodean?”
Isabel eligió enfocarse en aquellos líderes que no sólo han demostrado preocuparse por
el impacto de sus decisiones sino que han implementado acciones para que sus empresas generen efectos positivos sobre el ambiente y las comunidades, independientemente de la relación de esas acciones con la estrategia de negocios de sus empresas (el enfoque del valor compartido de Michael Porter privilegia la realización de acciones frente al entorno que le dan respaldo a la estrategia de negocios).
Al hacer la reconstrucción de las historias de vida de 16 de estos líderes que dirigen empresas globales ejemplares en cuanto a la sostenibilidad y la responsabilidad social, Isabel identifica dos elementos que los líderes tienen en común: un sentido de misión personal (o propósito de vida) y un especial desagrado respecto a las desigualdades sociales y los daños ambientales. Su liderazgo sostenible es, así pues, el resultado de una posición ética frente a la sociedad y el planeta, combinada con unas capacidades para influír positivamente sobre las acciones de otros mediante:
• Inspiración
• Comunicación
• Generación de compromiso
• Ejecución
• Escalamiento
Hoy en día mi práctica profesional y la de mis colegas en LIM Latam y la Cámara Verde de Comercio se nutre de estos elementos y capacidades en nuestra relación con los líderes de las empresas, emprendimientos y organizaciones a las que les damos apoyo para ser sostenibles desde los puntos de vista económico, social, ambiental y cultural (la cuádruple cuenta).
Adicionalmente, los diecisiete objetivos de desarrollo sostenible definidos por el Pacto Global, iniciativa de Naciones Unidas, constituyen nuestro marco de referencia para evaluar su contribución a la sociedad y el planeta, en alineamiento con sus estrategias de negocios e institucionales.
Ya es claro que el liderazgo sostenible hace la diferencia entre unas empresas indiferentes a su entorno social y ambiental y las que demuestran con acciones de inclusión y respeto al ambiente su preocupación por un presente y un futuro sostenibles. Ante una realidad económica y política desafiante e incierta a nivel global y en el medio de una crisis ambiental que amenaza la continuidad de la sociedad en el planeta, el liderazgo sostenible ya no es una simple opción a nivel organizacional. Se convirtió en un imperativo social.
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Autor
Mauricio Cárdenas
Director para Latinoamérica de LIM, Leadership in Motion.
Presidente del Consejo en la Cámara Verde de Comercio Latam.
Consultor,coach y mentor en las áreas de emprendimiento, sostenibilidad y estrategía de negocios.
Referencias
Isabel Rimanoczy, “Big Bang Being: Developing the Sustainability Mindset”, NY: Routledge, 2013 (para una versión actualizada de la metodología de diagnóstico e intervención en las dimensiones del “Sustainability Mindset”, ver www.smindicator.com).

