¿Esperanza en la COP 30?
Es importante iniciar recordando que la COP hace referencia a la Conferencia de las Partes, siendo por excelencia un órgano creado para tomar decisiones relevantes entorno a los compromisos climáticos de los países a nivel global.
Este año la COP tuvo lugar en Brasil durante el mes de noviembre donde se buscó “afinar” los compromisos de las naciones teniendo en cuenta la urgencia de respetar el límite de los 1.5ºC de temperatura para La Tierra.
A lo largo de la agenda intervino Antonio Guterres, Secretario General de la ONU, haciendo un llamado urgente a la descarbonización, a la disminución de emisiones de GEI y a promover el potencial energético. No obstante, aseveró que hace falta más “gallardía” por parte de los Gobiernos con miras a tomar decisiones concretas, eficientes y reales, en aras de movilizarnos de manera más rápida de cara a las metas.
“Necesitamos implementación, implementación, implementación” (Antonio Guterres, COP 30).
Asimismo, el Secretario mencionó que a pesar de que las metas son enormes, las soluciones están claras. Se trata de llegar a compromisos factibles donde las naciones potencias ayuden a aquellas en vía de desarrollo, y de lograr una verdadera financiación para los proyectos que prometan energías cada vez más limpias.
Por otro lado, algunos de los compromisos adquiridos en esta conferencia hacen referencia a:
- La financiación para cumplir las metas climáticas globales donde se buscan reforzar los fondos para la adaptación, para las pérdidas y daños, y aquellos que hacen referencia a la protección de bosques tropicales. Recordemos que la financiación es un punto clave y a la vez álgido porque las iniciativas requieren de muchos recursos invertidos que no siempre están disponibles por los países en vía de desarrollo.
- Impulsar aceleradamente la transición energética con miras a duplicar la capacidad instalada global al año 2030.
- Protección de los bosques y pueblos indígenas donde se busca reconocer sus derechos territoriales y a la vez proteger los ecosistemas donde habitan, con la meta de cero deforestaciones netas a 2030.
En el caso de Colombia se habló de consolidar una CND mucho más estricta y eficiente de cara a lograr la carbono – neutralidad en el año 2050 y la reducción de las emisiones en un 51%, sin contar las metas para reducir drásticamente la deforestación en el Amazonas para el año 2030 y la aceleración de la salida de los hidrocarburos para darle paso a los renovables.
Ahora bien, ¿esperanza en la COP 30? No lo sé. Considero que en algunos casos las metas son bastante ambiciosas y la conciencia ambiental no va a la misma velocidad. Conciencia colectiva e individual, porque no todo es responsabilidad de los gabinetes de Gobierno. Asimismo, es fundamental generar proyectos y políticas que estén correctamente pensados desde su inicio hasta su cierre. Es decir, me refiero a que es clave incorporar seguimiento en la siembra, prevención de desastres, una transición energética con proyección al momento en que la infraestructura se vuelva obsoleta, implementar el Modelo Circular en la cadena de producción de todos los sectores, y consolidar empresas que hagan obstáculo a las prácticas de Greenwashing. Ah, y por supuesto hacer una transición energética complementaria a los recursos de gas, petróleo y de carbón que ya tenemos, porque en el caso de Colombia todavía necesitamos que se genere un ambiente donde por ahora, todos coexistan.
Un escenario bastante retador ante un Planeta que cada vez aguanta menos.
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