Desperdiciando el futuro
El desperdicio de alimentos es una problemática que va más allá del factor social. Esto significa que no solamente hay personas que carecen del acceso a la alimentación como consecuencia de este problema, sino que también hay implicaciones a nivel ambiental.
Por Tamara Tolumes
De acuerdo con cifras de la ONU, en 2023 había 281,6 millones de personas sufriendo de hambre aguda (obtenido del Informe Mundial sobre Crisis Alimentarias publicado en 2024). Esto se traduce a que el 20% de la población de 59 naciones padecen esta situación. En el portal de internet de BBVA se declara que al año se desperdician 2500 millones de toneladas de alimentos, el 40% de la producción mundial, desde que salen de la tierra hasta el final de la cadena de consumo en nuestros hogares, hoteles y restaurantes.
En toda la cadena de producción de alimentos existen desperfectos que conllevan a desperdiciar la comida, estos incluyen: falta de atractivo estético, productos próximos a caducar, o defectos en el etiquetado. Según el artículo BBVA, otro factor que influye en el desperdicio de alimentos es la compra por impulso, lo que nos lleva a adquirir productos que no necesitamos y esto se suma a la falta de información que tenemos como compradores respecto a la manera de conservación de estos.
Dentro de los alimentos más desperdiciados, las frutas y verduras encabezan la lista. Este es un tema que genera preocupación social, también hay que darse cuenta del daño al medio ambiente que genera. Por una parte, se calcula que el 10 % de los Gases de Efecto Invernadero que se lanzan a la atmósfera cada año están relacionados con el desperdicio de alimentos, pero esto no es todo. También está la contaminación por residuos de envases sin que su contenido haya sido utilizado, la sobreexplotación de tierras con la finalidad de producir más alimentos o la pérdida de tierras por la variedad de cultivos con el objetivo de producir más comida, lo que ha llevado a una crisis de biodiversidad, así lo específica el artículo.
Cada año se emiten aproximadamente 3,300 millones de toneladas métricas de CO2 por el desperdicio de comida y se utilizan cerca de 1,400 millones de hectáreas de tierra, es decir el 30% de las tierras de cultivo que hay en el planeta, informa el periódico El País en un artículo exponiendo el tema. Parte del problema es el uso de recursos que se utilizan para la producción de los alimentos y eso se traduce en un uso de recursos no aprovechados de energía, agua, combustible y la generación de residuos plásticos y demás utilizados para su envasado. Por ello es importante utilizar empaques sostenibles que permitan conservar de manera más eficiente los alimentos y que puedan ser reutilizados y ajustarse a una filosofía de economía circular.
Otra consecuencia negativa para el planeta respecto al desperdicio alimentario es la mala gestión de estos desechos, menciona El País, esto engloba desde el transporte recolector de residuos,el mantenimiento de vertederos, la clasificación de la basura y los costes de energía que producen las plantas de gestión de residuos. Dado lo anterior, en la Agenda 2030 uno de los objetivos es reducir el desperdicio de comida per cápita promoviendo un volumen menor de consumo y evitar las fugas durante la cadena de alimentos que causan las pérdidas, señala el periódico.
A esta meta mundial le apoyan leyes creadas alrededor del mundo para reducir los niveles de desperdicio. En el caso de Latinoamérica existen leyes para evitar y mitigar el desperdicio de comida mediante la gestión y distribución de la comida en todas las etapas de la cadena de suministros entre las cuales se destacan la Ley General de Alimentación Adecuada y Sostenible en México promulgada en 2024 y que busca garantizar el derecho a la alimentación de manera nutritiva, suficiente y de calidad evitando el desperdicio alimentario. Otro ejemplo a mencionar es la Ley 1990 de 2019 en Colombia que establece maneras de evitar el desperdicio prohibiendo la destrucción de productos que aún pueden ser consumidos y que sean donados a bancos de alimentos. En Perú la Ley 30498 fomenta la donación de comida y se suma a varias leyes en esta materia que desde 2016 se han creado en el país, mientras que en Brasil la Ley 14.016/2020 permite la donación de alimentos excedentes y marca las reglas para su correcta distribución entre gente necesitada.
Sin duda estas medidas a nivel gubernamental permiten tomar acción para aminorar esta situación, sin embargo ¿qué podemos hacer desde nuestras casas? fácil. BBVA escribe en su portal consejos para ser más conscientes como consumidores, entre ellos destacan la planificación de nuestras comidas para adquirir solo lo necesario, ver nuestros refrigeradores y alacenas para cerciorarnos que tenemos ya, también debemos almacenar de manera correcta la comida y congelar lo que no vayamos a utilizar pronto. También si tienes muchos productos, coloca los viejos delante de los nuevos, para utilizarlos primero, calcula cantidades antes de cocinar, diferenciar la fecha de consumo preferente antes de la de caducidad, ya que únicamente cambia la calidad del producto pero no está caducado aún y sugiere que elijamos artículos que visiblemente no sean muy lindos ya que probablemente nadie más lo haga y sea desechado.
El desperdicio alimentario es sin duda una cuestión irresponsable ya que por un lado la fuga de producto en alguna parte de la cadena de suministros deja sin acceso a la alimentación a millones de personas lo que causa desnutrición, merma la calidad de vida y en muchas ocasiones termina con la vida de miles y por otra parte tenemos todas las consecuencias negativas para el medio ambiente, contaminación por gases, empaquetados plásticos, etc. Por ello es importante que hagamos una reflexión antes de consumir, compremos lo que necesitamos, si tenemos mucho de algo y vemos que está próximo a deja de servir y no lo usaremos podemos donarlo, si en un restaurante pedimos algo para llevar pensar si realmente lo comeremos ,y si no y esta limpio dárselo a alguien que no tenga que comer, de esta manera contribuiremos a evitar las dos caras de esta situación. Trabajemos para no tirar el futuro de la sociedad y del planeta a la basura.
Si te interesa conocer más sobre cadenas agroalimentarias, finanzas sostenibles, políticas públicas y transición energética asiste a la Semana del Clima Latam del 6 al 16 de octubre de manera virtual y presencial. Insribete en Links
Las opiniones expresadas en los artículos publicados en este sitio son exclusiva responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente la posición de Cámara Verde. Cámara Verde no asume responsabilidad legal por los comentarios, afirmaciones o referencias a marcas, productos o servicios contenidos en dichos textos.
Autor
Tamara Tolumes
Consultora de marketing Cámara Verde de Comercio capítulo de México Y miembro del comité de alianzas internacionales
Estudiante Relaciones Internacionales
Referencias
Unrwa, ©. (2024, abril 24). El hambre se extiende en el mundo afectando al 20% de la población en 59 países. Noticias ONU. https://news.un.org/es/story/2024/04/1529271
Communications. (2024, julio 17). ¿Qué es el desperdicio alimentario y cómo evitarlo? BBVA. https://www.bbva.com/es/sostenibilidad/que-es-el-desperdicio-alimentario-y-como-evitarlo/
Sanahuja, A. B. (2022, abril 6). ¿Qué impacto ambiental tiene el desperdicio de alimentos? Ediciones EL PAÍS S.L. https://elpais.com/ciencia/las-cientificas-responden/2022-04-06/que-impacto-ambiental-tiene-el-desperdicio-de-alimentos.html
IA de Google-Leyes contra el desperdicio de alimentos

