La Economía Circular en México y su Ruta hacia la Industrialización Verde
La aprobación de la Ley General de Economía Circular es un parteaguas para México y para todo su ecosistema productivo. Lo que se aprobó no es solamente un nuevo cuerpo normativo: es un cambio de lógica económica y regulatoria que sitúa a México en la ruta de las economías que buscan desacoplar su crecimiento del consumo intensivo de recursos y de la generación de residuos.
En el contexto internacional, la transición hacia modelos productivos sostenibles ha consolidado a la industria verde como un pilar estratégico para el desarrollo económico, la innovación tecnológica y la competitividad internacional. La literatura técnica y los organismos multilaterales coinciden en que el crecimiento industrial del siglo XXI deberá desvincularse del aumento en el uso intensivo de recursos, de las emisiones contaminantes y de la degradación ambiental. Dentro de este marco, con este logro legislativo y del ejecutivo federal en México, la economía circular constituye una herramienta transversal que requiere complementarse con un componente explícito de transformación industrial y con la política de protección ambiental impulsada por el Gobierno de México.
Además este esfuerzo legislativo y próximamente política pública, representa para México una oportunidad de alineación con la Agenda internacional, como la Declaración de Belém sobre Industrialización Verde Global de la COP30, el Protocolo Global de Circularidad de las Empresas, y también dar continuidad al Pacto Global de París y a la aceleración en la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
A continuación expongo, desde la visión empresarial y de representación organizacional, una reflexión estructurada en tres planos:
- El contenido sustantivo de la Ley General de Economía Circular,
- Sus implicaciones para las empresas y para los gobiernos locales.
- Los compromisos y oportunidades que impulsaremos desde la Asociación de Negocios e Industria Verde, A.C, Capítulo de México de la Cámara Verde LATAM.
1.El sentido de fondo de la Ley aprobada: de la gestión de residuos a la economía circular
La Ley General de Economía Circular aprobada por el Congreso de la Unión representa un nuevo paradigma: dejar atrás el enfoque lineal de “extraer–producir–consumir–desechar” y avanzar hacia una economía que prioriza la prevención de residuos, la extensión del ciclo de vida de los productos y la valorización de materiales. En 49 artículos de la ley, se definen principios, criterios y mecanismos que ya no se limitan a la fase final del residuo sino que abarcan diseño, producción, consumo, post-consumo y reintegración de materiales a los ciclos productivos.
Además en la misma se distribuyen competencias entre la Federación, las entidades federativas, los municipios y las demarcaciones territoriales de la Ciudad de México: un marco de coordinación nacional que exige corresponsabilidad entre los órdenes de gobierno, sector privado y sociedad civil.
Entre los contenidos más relevantes se encuentran los siguientes:
- La definición de economía circular y de los mecanismos de circularidad: reuso, reparación, reacondicionamiento, remanufactura, reciclaje y valorización.
- La obligación de elaborar una Gestión Circular de productos por parte de las personas productoras e importadoras, basada en el análisis de ciclo de vida y en la trazabilidad de materiales.
- La creación de un Sistema Nacional de Economía Circular y de un Programa Nacional de Economía Circular, como ejes de coordinación y planeación de mediano plazo.
- El establecimiento de la Responsabilidad Extendida del Productor (REP) para determinados productos y sectores, con metas de recuperación y valorización y esquemas de financiamiento de los sistemas de recolección post-consumo.
- La puesta en marcha de un Registro de Economía Circular y de una Plataforma Nacional que concentrarán información sobre flujos de materiales, productos y desempeño de los sujetos obligados.
- La incorporación del Distintivo Nacional de Economía Circular, para identificar los productos que cumplen con los principios y criterios de economía circular.
En los artículos transitorios se fijan los plazos claros para expedir el reglamento o reglamentos, adaptar las normas oficiales mexicanas, elaborar el Programa Nacional, armonizar las leyes estatales y, sobre todo, se precisa para los gobiernos municipales un plazo de cinco años para la reconversión progresiva de los rellenos sanitarios autorizados para cumplir con las metas de reducción de la disposición final para promover su integración en el Modelo de Economía Circular Nacional.
Si bien está ley no es perfecta, no se limita en la declaración de principios: sino que representa una ruta crítica y gradual para hacerla exigible, y esto será un gran reto de implementación y administración para los tres órdenes de gobierno, entendimiento y cumplimiento para las empresas, así como en la sociedad. Además la misma ley y reglamentos deben enmarcar los objetivos, generar información de valor, presupuesto público, medidas y estímulos fiscales, medir el progreso, gestionar efectivamente las acciones y comunicar resultados con transparencia y confianza.
2.Implicaciones para las empresas y los gobiernos.
Desde la mirada empresarial, este marco normativo representa tanto una exigencia regulatoria como una oportunidad estratégica. La Ley ya no considera a las empresas sólo como generadoras de residuos, sino como actores clave en el diseño de productos, en el modelo de negocios y en la organización de los sistemas de recuperación.
Para las empresas y cadenas de valor
En primer lugar, la obligación de contar con una gestión circular desplaza la lógica de cumplimiento reactivo y nos obliga a integrar la circularidad en el centro de la estrategia de negocio. La empresa que hoy no revise su portafolio de productos, sus materiales, sus relaciones con proveedores y su modelo logístico, tendrá dificultades para cumplir y para competir.
La introducción de la Responsabilidad Extendida del Productor tiene implicaciones profundas en sectores como plásticos, envases, electrónicos, textiles, construcción y otros que, por sus volúmenes y características, serán priorizados. Las metas de recuperación y reciclaje, las obligaciones de financiamiento de sistemas de acopio y las exigencias de trazabilidad dejarán de ser temas voluntarios o reputacionales: se convierten en obligaciones legales, respaldadas por facultades de inspección y sanción.
Al mismo tiempo, representa una oportunidad extraordinaria para la innovación, el ecodiseño, la digitalización y los nuevos modelos de negocio sean claves para cumplir con los objetivos de la ley. Además se propiciará la incorporación de nuevos servicios, el fortalecimiento del reciclaje inclusivo integrando a los recicladores de base denominados “pepenadores”, esquemas de reutilización, reacondicionamiento de equipos, plataformas de logística inversa, tecnologías de clasificación y reciclaje avanzado, sustitución de materias primas vírgenes por recicladas o secundarias. Visualizo también que las empresas que adopten este enfoque serán las que capten mejor el valor económico y reputacional derivado de la Ley.
Para los gobiernos locales.
En segundo lugar, la ley reconoce un papel activo de los tres órdenes de gobierno, dando más competencias a los gobiernos estatales y municipales. No se trata únicamente de cumplir con la reconversión de rellenos sanitarios; se trata de planear ciudades y territorios bajo una lógica de economía circular: separación en origen, infraestructura de valorización, incentivos locales, regulación complementaria y articulación con los sistemas REP.
La disposición transitoria que obliga a las legislaturas locales a armonizar su legislación, y que prevé la aplicación supletoria de la Ley General en caso de omisión, envía un mensaje claro: la economía circular no será una política fragmentaria o focal; será un referente obligatorio en todo el país. Esto abre un campo de colaboración con congresos locales, gobiernos estatales y municipios para construir marcos inteligentes, realistas y alineados con las capacidades respectivas.
3.Para la industria verde, la Asociación y la Cámara Verde LATAM
La ley sitúa a la industria verde y a redes empresariales como la Asociación, en un punto estratégico, ya que se deben ubicar como articuladores y brazos de apoyo para la implementación de la Política Nacional de Economía Circular. Otro aspecto importante es que los contenidos de la Ley dialogan directamente con las agendas de producción y consumo responsable, finanzas verdes, innovación sostenible y transición justa que se discuten a nivel regional e internacional.
Como Asociación y Capítulo Mexicano de la Cámara Verde LATAM, la aprobación de esta Ley nos permite fortalecer nuestra agenda para el fortalecimiento de la industria verde con servicios de alto impacto social y de apoyo empresarial a nuestros miembros y aliados:
- Certeza regulatoria para planear inversiones de mediano plazo.
- Un marco claro para desarrollar proyectos susceptibles de financiamiento verde o climático.
- Un espacio para construir estándares sectoriales de circularidad, más allá del mínimo legal.
- Una plataforma para demostrar que la economía circular puede ser sinónimo de competitividad, empleo de calidad y reducción de riesgos.
Propuestas de la Asociación de Negocios e Industria Verde, A.C.
La Ley General de Economía Circular no cierra un capítulo; lo abre. Como asociación mexicana, asumo que nuestra responsabilidad como Organización de la Sociedad Civil, es estar a la altura de esta nueva etapa. La Ley marca el “qué” y el “para qué”; nos corresponde aportar al “cómo”.
En este sentido, planteo algunos compromisos y líneas de trabajo que, a mi juicio, deben guiar la actuación de nuestra Asociación en los próximos años:
Convertirnos en socio técnico de referencia para el cumplimiento empresarial
Nos comprometemos a consolidar a la Asociación como una unidad técnica de acompañamiento empresarial para el cumplimiento regulatorio.
Siendo el Capítulo Mexicano de una Federación de Cámaras y organismos especializados en la industria y comercio verde en Estados Unidos, Colombia, Perú, Chile, Costa Rica, y más países de América Latina y el mundo, nos avala nuestra experiencia colectiva internacional, ya que no solo representamos a especialistas, empresas y organizaciones de la economía verde, sino que hemos estudiado, impulsado, promovido y articulado a más de 400 casos éxito de empresas verdes con modelos de economía circular, integrándose en cadenas de valor sostenibles y generando un alto impacto social en diferentes países.
Eso implica enmarcar objetivos muy precisos en México:
- Desarrollar metodologías para la Gestión Circular que traduzcan el lenguaje jurídico de la Ley a herramientas operativas para las empresas.
- Facilitar la creación de sistemas REP sectoriales, transparentes y eficientes, que eviten estructuras opacas y brinden certeza a productores, importadores, recicladores y autoridades.
- Apoyar a las empresas en su inscripción y actualización en el Registro de Economía Circular, así como en la generación de información para la Plataforma Nacional.
- Contribuir con los Organismos Coordinadores de SEMARNAT y con las empresas para realizar una correcta gestión circular, y articulación productiva y comercial.
Coadyuvar con los gobiernos en el diseño e implementación de políticas y proyectos
Reconocemos que la economía circular transformará los territorios de México. Por ello, como Asociación nos proponemos:
- Impulsar programas de “Municipios y Estados Circulares”, en alianza con gobiernos locales, para co-diseñar estrategias integrales que articulen residuos, economía, empleo y medio ambiente.
- Participar en proyectos de reconversión progresiva de rellenos sanitarios, sumando a empresas tecnológicas, recicladores y actores financieros.
- Ofrecer espacios de diálogo técnico con congresos locales para armonizar legislación, evitando duplicidades y vacíos.
- Dar continuidad al trabajo colaborativo y de alianza estratègica entre la Asociación y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales para dar cumplmiento al objeto de la ley.
Impulsar la innovación, el financiamiento y la medición de impacto
La Ley crea demanda, por ello nosotros debemos ayudar a canalizar hacia la innovación y el valor agregado. En esa lógica, proponemos:
- Poner en marcha un laboratorio de innovación en economía circular, donde empresas, startups, universidades y gobiernos puedan probar soluciones en diseño de productos, materiales y modelos de negocio.
- Articular con instituciones financieras y fondos de cooperación internacional, un portafolio de proyectos circulares bancables, claramente alineados a las obligaciones y oportunidades de la LGEC.
- Desarrollar un observatorio de economía circular que publique indicadores, casos de éxito y aprendizajes, y muestre de manera transparente la contribución de las empresas y territorios a la circularidad, y particularmente genere información estratégica para la toma de decisiones en la materia.
Construir cultura y narrativa positiva de la economía circular
Finalmente, entendemos que ninguna ley se implementa sólo desde los expedientes administrativos. La sociedad necesita comprender la lógica de fondo: usar mejor los recursos, reducir desperdicios, valorar los materiales y generar empleos verdes.
Desde la Asociación de Negocios e Industria Verde, A.C., asumimos el compromiso de:
- Organizar foros, campañas y espacios de diálogo (de manera presencial y virtual) donde la economía circular se entienda como una oportunidad de país, no solo como un conjunto de obligaciones, sensibilizando al sector empresarial para su correcta implementación.
- Involucrar a la academia, a los jóvenes y a la sociedad civil en la co-creación de soluciones.
- Impulsar capacitaciones y asesorías para las micro, pequeñas y medianas empresas en materia en cumplimiento normativo de circularidad.
- Desarrollar estándares de competencia laboral junto con Secretaría de Educación Pública y el Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (CONOCER), acordes a las necesidades de los sectores productivos, generando empleo de calidad y certificado.
- Posicionar al empresariado verde como aliado del Estado y de la ciudadanía en esta transición.
Por último, opino que la Ley General de Economía Circular aprobada por el Congreso de la Unión, es un hito normativo que cambiará la manera en que producimos, consumimos y gestionamos los materiales en México. No lo observo como un simple cambio de reglas, sino como el inicio de una nueva etapa de colaboración entre sector privado, gobiernos, academia y sociedad, en un marco de gobernanza multinivel y multi actor.
Nuestro compromiso es claro: acompañar en la implementación seria, transparente y ambiciosa de esta Ley, para demostrar que circularidad, competitividad y bienestar social pueden y deben avanzar conjuntamente para lograr una economía más humana, sostenible y regenerativa.
Agradeceré tus comentarios y estaremos dispuestos para trabajar en equipo desde la Asociación de Negocios e Industria Verde A.C (Capítulo de la Cámara Verde LATAM) contigo, con el gobierno, el sector empresarial y la sociedad en general.
Autor
Lic. César Arturo Silerio
Presidente de la Asociación de Negocios e Industria Verde A.C (Capítulo México de la Cámara Verde LATAM)
Linkedin: César Arturo Silerio

