De la Sostenibilidad a la Regeneración: El Rol Vital del Comercio Justo
Por: Gerardo Wijnant San Martín –Consultor en Nuevas Economías
¿En qué mundo estamos hoy?, ¿en qué escenario deberíamos estar?, estas son preguntas fundamentales pues debemos tomar conciencia del lugar en que estamos, de sus condiciones actuales, fallas, carencias y potencialidades y a partir de ello, apreciar que es lo que es necesario cambiar o adecuar para mejorar en todo sentido. Esto que es válido a nivel personal, es también un requisito, cuando pensamos en el tipo de desarrollo que debemos potenciar como humanidad. Estamos en un mundo marcado por fuertes crisis ambientales, sociales y económicas, pero también culturales y sobre todo, personales. Por tanto, se vuelve urgente repensar nuestras formas de producir, intercambiar y consumir. Las cadenas de valor o suministro, que hacen posible el diseño y producción de los más diversos productos y servicios, deberían ser sostenibles y así emerger como respuesta, buscando reducir impactos negativos y maximizar beneficios sociales y ecológicos. Sin embargo, para que estas cadenas sean realmente transformadoras, deben enraizarse en principios profundos de regeneración, tanto del entorno natural del que se nutren (materias primas, insumos, etc.) como del tejido social (respeto a las comunidades y a cada ser humano que hace parte de estas cadenas) para aportar en la generación de impactos positivos. Aquí es donde el comercio justo se convierte no solo en una herramienta útil, sino en una brújula ética.
El comercio justo es mucho más que pagar un mejor precio que contribuya al bienestar y el mejoramiento de las condiciones de vida de decenas de miles de pequeños productores en el mundo, es también un enfoque integral, que promueve relaciones comerciales equitativas, condiciones laborales dignas, respeto por el medio ambiente y empoderamiento de comunidades. Su lógica rompe con la visión extractivista y lineal del comercio convencional y plantea una economía centrada en el cuidado de la vida y el bien común.
A nivel global, hay varios ejemplos como las cooperativas cafetaleras en Chiapas, que combinan comercio justo con prácticas agroecológicas[1], o las comunidades textiles en India que rescatan saberes ancestrales mientras aseguran condiciones laborales dignas[2], muestran que este modelo no es teórico, sino que es práctico, viable y transformador. Del mismo modo, redes como la Organización Mundial de Comercio Justo (WFTO) o bien productores de cacao en África occidental han logrado romper ciclos de explotación y migración forzada, generando arraigo territorial y autonomía económica. Por el lado de empresas grandes y globales, como Patagonia o The Body Shop consideran estos principios orientadores en sus cadenas de valor.
Estas experiencias, impulsadas por organizaciones de base, cooperativas y empresas con propósito, demuestran que otra economía no solo es deseable, sino posible. Las transformaciones no llegarán desde los centros financieros globales, sino desde los territorios y desde una ética de colaboración. En este marco, las cadenas de valor cobran un rol fundamental: sus eslabones deben regirse por los mismos principios de justicia, equidad y regeneración.
El comercio justo se alinea profundamente con los principios de la economía regenerativa: una visión que no busca solo “no dañar”, sino restaurar ecosistemas, revitalizar comunidades y reequilibrar relaciones de poder. Cuando las cadenas de valor integran prácticas como el manejo agroecológico, la gobernanza comunitaria o la trazabilidad participativa, se convierten en verdaderos motores de resiliencia y futuro.
No hablamos solo de prácticas aisladas, sino de una reconfiguración de las reglas del juego. Las organizaciones y empresas que adoptan el comercio justo demuestran que es posible producir con respeto, distribuir con equidad y consumir con conciencia. Además, permiten que las y los consumidores se conviertan en actores políticos, capaces de incidir en la transformación del sistema económico a través de sus elecciones diarias.
En tiempos donde lo “verde” muchas veces se vacía de sentido y se convierte en marketing, el comercio justo aporta coherencia, trazabilidad y ética. No es un complemento, es el corazón de las cadenas de valor verdaderamente sostenibles y regenerativas. Porque la justicia no es un valor accesorio sino la base sobre la cual puede florecer cualquier economía que aspire a un futuro vivible y digno para todos.
[1] Ejemplo de ello es la Cooperativa Campesinos Ecológicos de la Sierra Madre de Chiapas: https://www.cafecesmach.mx/ que enfatiza el comercio justo y la producción orgánica del café y miel.
[2] Varias organizaciones en India acreditas en comercio justo por WFTO. Detalle de organizaciones en: https://wfto.com/source-fair-trade-products/verified-wfto-member-search/geographical-search/ Se pueden destacar las siguientes: Creative Handicrafts: https://creativehandicrafts.org/; Beyond Textiles: https://beyond-textiles.com/ ; Rajlakshmi Cotton Mills https://rcm-organic.co/ entre otras.
Autor
Gerardo Wijnant San Martín
Consultor en nuevas economías

